En muchas ocasiones el sueño reparador puede convertirse en un recuerdo del pasado. El confinamiento, las preocupaciones y muchos otros problemas emocionales o fisiológicos nos pueden afectar al inicio o mantenimiento del sueño. Vamos a ir dando consejos generales desde la psicología y la psiconeuroinmunología (pni) para que puedas ir repasando qué aspectos puedes mejorar.

Un sueño reparador depende de factores emocionales, fisiológicos y del entorno

Vamos a ver algunos de ellos:

  1. El estrés en nuestra vida. Cuántas veces hemos hablado de que el estrés no es bueno, pero no aprendemos. Volvemos a cargarnos de trabajo, responsabilidades, falta de organización, falta de saber delegar y cargarse uno de o el trabajo, pensamientos desajustados que nos hacen padecer ansiedad, exigencias elevadas, falta de herramientas emocionales para aguantar presión, falta de comunicación, etc. Es estrés crónico nos desgasta y enferma, no estamos preparados para que dure tiempo, nuestro cuerpo “se rompe”.
  2. Ejercicio. Si hacemos ejercicio podemos descargar tensión, estimular sistema inmune, mejorar la cantidad de serotonina y dopamina, rebajar glucemia en sangre, descansar mejor, pensar con más claridad. No estamos diseñados para ser sedentarios!
  3. Bebidas excitantes. Parece lógico que si no puedes dormir no es buena idea tomar café, té, y otras bebidas excitantes, pero lo hacemos. No solo las usamos, sino que abusamos. Como me despierto cansado tiro de ellas. Da una oportunidad a tu organismo de ajustarse solo, deja que los rayos de sol aumenten el cortisol y te pongas en marcha.
  4. Luces blancas por la noche. Con la puesta de sol y la oscuridad se produce la melatonina que nos ayuda a relajarnos y dormir. Pero el ser humano ha perdido la señalización hormonal de la melatonina porque hay demasiadas luces del móvil, de los ordenadores, de casa que nos están perjudicando. Luz tenue cálida a partir de las 22:00.
  5. Truco de alimentación. Puede ayudarte comer una porción de hidrato de carbono como la patata cocida o arroz en la cena. Sube la insulina y puede ayudar a que el triptófano pase al cerebro para crear serotonina.
  6. Realiza las mismas rutinas antes de dormir. El cerebro entiende que tras esas rutinas viene “dormir” y se prepara para ello: cenar, lavar dientes, ducha, leer un poco por ejemplo.
  7. Actividad relajante. Puedes escuchar la radio flojita, una charla que no te altere en youtube, hacer relajación guiada, mindfulness, alguna actividad que te ayude a bajar pulsaciones y relajarte.

Reconoces algunos de estos aspectos?

Si es así podemos ponernos manos a la obra para mejorar la calidad de nuestro sueño. En breve seguiré explicando qué más factores pueden interferir con un sueño reparador.

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